EJEMPLOS DE LA ECO-TECNOLOGÍA
CARCASA BIODEGRADABLE:
Un inventor británico creó una carcasa biodegradable para teléfonos celulares que, si es plantada, a los dos meses hace brotar de su interior una planta de girasol.
Con el objetivo de resolver este problema y proteger el medio ambiente, científicos de la Universidad de Warwick, en el centro de Inglaterra, han diseñado una cubierta de teléfono móvil biodegradable que se desintegra en el suelo cuando se desecha y se convierte en una flor debido a que en el interior de la carcasa hay una semilla.
Basicamente es una carcasa que contiene una semilla encapsulada, la idea es que cuando se deje de utilizar el movil el usuario entierra la carcasa y obtiene una planta. Esto fue lo que afirmo Peter Morris el creador de este novedoso articulo.
Se estima que en el Reino Unido se venden cada día alrededor de 1,800 teléfonos celulares. En México ya hay actualmente poco más de 34 millones de teléfonos celulares, es decir, prácticamente uno de cada tres mexicanos cuenta con un sistema de comunicación de este tipo y, a medida que la industria saca nuevos modelos, millones de teléfonos ce lulares tienen que desecharse cada año.
DISPOSITIVOS QUE SE ALIMENTAN CON ENERGIA SOLAR:

Como podemos ver este iPod esta completamente cubierto por celulas en su superficie por celulas solares, este iPod al estar cubierto en su totalidad puede cargarse incluso si lo llevamos en nuestras manos.
PANTALLAS OLED:

Las pantallas OLED utilizan componentes organicos que contienen carbono y que emiten luz cuando se les aplica electricidad. A comparacion de la pantalla de cristal liquido (LCD) esta tecnologia no requiere iluminacion posterior lo que hace a las pantallas OLED mas delgadas y de menor consuno.
AEROGENERADOR
AEROGENERADOR
Un aerogenerador es un generador eléctrico que funciona convirtiendo la energía cinética del viento en energía mecánica a través de una hélice y en energía eléctrica gracias a un alternador. Sus precedentes directos son los molinos de viento que se empleaban para la molienda y obtención de harina. En este caso, la energía eólica, en realidad la energía cinética del aire en movimiento, proporciona energía mecánica a un rotor hélice que, a través de un sistema de transmisión mecánico, hace girar el rotor de un generador, normalmente un alternador trifásico, que convierte la energía mecánica rotacional en energía eléctrica.
Existen diferentes tipos de aerogeneradores, dependiendo de su potencia, la disposición de su eje de rotación, el tipo de generador, etc.
Los aerogeneradores pueden trabajar de manera aislada o agrupados en parques eólicos o plantas de generación eólica, distanciados unos de otros, en función del impacto ambiental y de las turbulencias generadas por el movimiento de las palas.
Para aportar energía a la red eléctrica, los aerogeneradores deben estar dotados de un sistema de sincronización para que la frecuencia de la corriente generada se mantenga perfectamente sincronizada con la frecuencia de la red.
Ya en la primera mitad del siglo XX, la generación de energía eléctrica con rotores eólicos fue bastante popular en casas aisladas situadas en zonas rurales.
La energía eólica se está volviendo más popular en la actualidad, al haber demostrado la viabilidad industrial, y nació como búsqueda de una diversificación en el abanico de generación eléctrica ante un crecimiento de la demanda y una situación geopolítica cada vez más complicada en el ámbito de los combustibles tradicionales.


PLÁSTICO A PARTIR DE HONGOS Y RESIDUOS AGRÍCOLAS
La empresa Ecovative elabora bioplásticos de diferentes materias primas que puedan sustituir a los plásticos fabricados con petróleo. Entre otros materiales, usan materias naturales que se consideren desechos o, al menos, no se usen como alimento, como tallos de plantas o cáscaras de diferentes frutos.
Uno de los materiales más contaminantes del mundo es el poliestireno, que protege a productos delicados, especialmente los electrónicos, dentro de los envoltorios. Ecovative está investigando nuevos materiales que puedan sustituir al poliestireno y que no perjudiquen al medio ambiente. La materia prima para elaborar este nuevo material son una mezcla de subproductos agrícolas y hongos.
La nueva tecnología se ha bautizado como MycoBond y es un nuevo material de embalaje de espuma que, literalmente, crece. Además, requiere para su fabricación sólo una octava parte de la energía y una décima parte del dióxido de carbono que necesitan los materiales tradicionales de embalaje. Ecológico por partida doble. O triple, ya que, cuando ha cumplido su función y se desecha, se puede utilizar como compostaje para el jardín.
La tecnología ha sido creada por dos ex estudiantes del Instituto Politécnico Rensselaer, Gavin McIntyre y Bayer Eben, fundadores de la empresa Ecovative.
La materia prima para elaborar estos bioplásticos son recursos renovables, así que el material tiene un beneficio económico, pues no es propenso a las fluctuaciones de precios, como sí ocurre con el petróleo.
Ahora, investigan cómo hacer crecer esos hongos con la menor energía posible, para obtener las fibras necesarias, llamadas micelios, para elaborar este plástico ecológico a menor coste.
Según un estudio de la EPA (la Agencia Medioambiental de Estados Unidos), un 25% del espacio de los vertederos está ocupado por residuos de poliestireno. Proyectos como el que desarrolla Ecovative redundan en una mejora del medio ambiente y en la reducción de los residuos más contaminantes. Además, este material sólo se usa para el envío del paquete y luego se arroja a la basura.
